
Qué buena idea esta de dedicar un ciclo a unos de los mejores animadores de la historia del cine, de este mito viviente llamado Hayao Miyazaki. Me da muchísima pena ir terminando esta sección en la que he puesto mucho cariño y entusiasmo. Pero todavía me queda por ver alguno de sus films, y habrá que saborearlos hasta el final.
Hoy tocaba el turno a Nicky, la aprendiz de bruja (1989), film posterior a Mi vecino Totoro (1988) y anterior a Porco Rosso (1992), ambos ya cinecriticados aquí. Con elementos comunes a estos dos films, Nicky, la aprendiz de bruja nos cuenta la historia de una joven bruja de 13 años, en periodo de entrenamiento, que se divierte volando en su escoba junto a Jiji, un sabio gato negro. Según la tradición, todas las brujas a esa edad deben abandonar su hogar durante un año para saber valerse por sí mismas. Así, Nicky descubrirá lo que significa la responsabilidad, la independencia y la amistad. En su camino Nicky y Jiji harán un nuevo amigo, Tombo, con el que vivirán extraordinarias aventuras.
Hayao Miyazaki y los estudios Ghibli se apartan con esta película de sus personajes y mundos de ensueño y se inventan un cuento moderno que trata de romper con la estereotipada figura de las brujas. Se nos cuenta las dificultades de una niña para pasar de ser una bruja novata a una bruja adolescente. Buenos sentimientos, claridad argumental, una chispa de imaginación y un simpático gatito negro son los ingredientes de la cinta. El resultado es un producto muy dulce, pero sin llegar a ser empalagoso.
En esta historia se encierra ese espíritu de cualquier adulto cuando en una época de nuestra vida dejamos a nuestra familia, nos vamos de casa y nos enfrentamos al mundo sintiendo momentos de auténtico temor y miedo al enfrentarnos nosotros solos ante el mundo.
En cuanto al dibujo mantiene la linea de las primeras películas de Ghibli, pero con esbozos de lo que llegará a ser. Los elementos más importantes son el uso magistral del color, la precisión en los trazos y el gusto por el detalle, en este caso situados en una ciudad con una ambientación europea de principios del siglo XX ya típica en Miyazaki : sus calles, sus múltiples detalles de edificios, mercados, puerto, plazas, costa, puentes, bosques, carreteras, tiendas, costumbres, un zepelin, etc., etc., todo dibujado con un realismo de exactitud maravillosa, lo cual merece la máxima consideración.

De nuevo la naturaleza -ese bosque lleno de vida donde Nicky tendrá una amiga que le ayudará a descubrise a si misma, y a encontrar una inspiración en su vida-, y el mundo de la aviación -esa escoba, ese artilugio volador inventado por Tombo -loco por poder volar-, o ese Zeppelin, clave en el desenlace final del film-, vuelven a aparecer como elementos obsesivos de Hayao que se pueden ver en toda su filmografía. Y de nuevo una banda sonora llena de sensibilidad y que es un elemento imprescindible en la película.
Un detalle, la bruja se llama Kiki en el original y, claro, ese no es, en español, el nombre apropiado para una niña de trece años que se inicia en la vida adulta. Así que lo dejamos en Nicky y todos tan contentos. Sabia decisión de la distribuidora.
En resumen, una película, sencilla, sincera y dulce que hará disfrutar a toda la familia. Una historia de superación y de amistad, de cariño y solidaridad, con un trasfondo lleno de optimismo.
Fuente: http://guionoriginal.blogspot.mx/
Escrito por JESUS




